jueves, 18 de agosto de 2011

El sublime objeto de la ideología


Un sofisma es, según la definición tradicional, un patrón de razonamiento incorrecto que aparenta ser correcto. Slavov Zizek en “El sublime Objeto de la Ideología” plantea que la ideología opera eficientemente cuando nadie se percata que es ideología y se confunde con la cultura popular, es decir cuando operan como creencias que no tienen nada que ver con la evidencia y se limitan a repetir verdades no probadas. Una forma de generar hegemonía ideológica desde la cultura popular es el refrán, por ejemplo conocido es el dicho: “no importa si el gato es negro o blanco lo importante es que cace ratones”, este sofisma nos lleva a la conclusión de que no importan las ideologías sino la solución práctica a los problemas de la gente. Quien está en situación de poder no quiere ideologías porque la suya es hegemónica.

Los actuales conflictos de intereses entre movilizaciones estudiantiles y respuestas gubernamentales que, es necesario decirlo, se construyen con propuestas técnicas que incluyen entre sus redactores a reconocidos actores concertacionistas, son una clara muestra de confrontación ideológica. Detrás del clamor estudiantil por estatización y fin al lucro asoma un cierto aroma a Escuela Nacional Unificada mientras las propuestas de mantener la descentralización del sistema sin referirse a los aportes estatales al sistema privado siguen invariablemente los manuales de economía y políticas públicas neoliberales.

Las acusaciones de ideologización caen sobre los estudiantes, se señala que lo verdaderamente importante es que la educación sea de calidad y que la gente pueda elegir, aquí aparece el sublime objeto de la ideología apelando a las creencias instaladas en la cultura popular.

La verdad es que el debate sobre la educación chilena no es nuevo y ha estado marcado por la confrontación ideológica entre libertad y bien común, ya en 1917 Darío Salas conmovió a la ciudadanía con la publicación de su libro El Problema Nacional, en que describía los perniciosos efectos de un sistema que había hecho prevalecer el principio de la libertad individual por sobre el interés del país, esta obra fue la antesala a las grandes discusiones del Congreso Nacional cuando el Partido Radical y sus aliados impulsaban una educación primaria de seis años que fuera obligatoria mientras El Partido Conservador y parte del Liberal se opusieron tenazmente aduciendo que era más importante el principio de la libertad, de manera que no se podía obligar a los niños a estudiar si sus padres no querían mandarlos a la escuela.

El fin de siglo nos encontró con un sistema educacional marcado por la lógica del mercado, expansión del financiamiento estatal a establecimientos particulares, municipalización de la educación pública, que entre otras medidas pusieron ciertamente el acento en la libertad de enseñanza. Las tesis base, ciertamente ideológicas, fueron que el mercado es un eficiente asignador de recursos y que la calidad se regula a través de la libertad para elegir en un contexto de oferta demanda que requiere del lucro como legitimo móvil de la actividad económica.

Hoy que estamos frente al desafío de encontrar un consenso para edificar un nuevo sistema educacional parece necesario reconocer las diferencias ideológicas como legitimas pero al mismo tiempo valorar correctamente los capitales políticos de cada postura para generar una síntesis razonable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario