miércoles, 17 de agosto de 2011

La democracia contra la barbarie.

La democracia es una utopia contra la barbarie, utopía en el sentido que es un ideal que no termina por construirse sino que puede ser constantemente profundizado manteniendo algunas premisas, donde la más importante es el respeto a las decisiones de las mayorías.
La barbarie la representa el caos, la violencia política, los abusos del Estado, la captura de las decisiones públicas por las minorías y otras cosas por el estilo, lamentablemente demasiado comunes.
En el actual conflicto social por la educación se expresa de manera nítida las deficiencias de nuestro ordenamiento democrático para encontrar salidas razonables. Tanto las posiciones estudiantiles como las propuestas gubernamentales están marcadas por opciones ideológicas muy definidas y mutuamente excluyentes. El fin al lucro, por ejemplo, es un misil dirigido al núcleo duro de la opción de organizar un sistema educativo bajo la lógica del mercado, sin lucro no hay móvil para la participación de privados y por lo tanto la educación deja de ser una opción de negocios, ante lo cual si el Estado requiere dar acceso público a este bien deberá proveerlo por si mismo.
¿Cómo encontrar entonces un consenso si las opciones son tan opuestas?, lo lógico es recurrir entonces a la institucionalidad democrática y que elija la mayoría. ¿Dónde está entonces esa mayoría? en los ciudadanos movilizados o en las cámaras de representantes. Lo común en una democracia representativa es recurrir al Congreso, porque de lo contrario puede producirse que una eventual minoría movilizada imponga sus términos, pero ¿qué pasa cuándo los representantes no representan?, tal es el caso en este conflicto que tiene fresco el recuerdo del pingüinazo del 2006 en que toda la movilización y los aportes de notables técnicos fueron desestimados en el consenso parlamentario.
Muchas veces se argumenta que las reformas políticas son temas que no atañen a las preocupaciones reales de la gente, pues bien la educación es un tema que atañe a la gente y la institucionalidad política no permite encontrar una salida. Si bien es cierto el gobierno fue elegido por una mayoría nacional hoy su adhesión llega al 26% por lo tanto las complicaciones para liderar la agenda política son innegables, por otra parte sobre el parlamento pesa el sistema binominal que le resta representatividad, por lo tanto en el Congreso se puede llegar a un consenso, determinado por sus correlaciones de fuerza, que pudiera ser estéril a la hora de retomar la normalidad del sistema escolar.
La acción directa de los ciudadanos es una situación cada vez más recurrente en las democracias representativas modernas y no pocos países han avanzado en medidas que hacen más directa y participativa la democracia tales como la revocación de mandato, la iniciativa social de ley, la rendición de cuentas y los referéndum, la idea es dotarse de mecanismos que permitan el autogobierno sin llegar al caos social, lamentablemente en nuestro país se ha avanzado muy poco en esta dirección.
El referéndum es el mecanismo de democracia semi-directa por antonomasia y complementa el régimen de democracia representativa, potenciando la intervención directa del cuerpo electoral. Todo indica que la posibilidad de someter a referéndum las iniciativas de reorganización del sistema educativo no resulta una idea poco razonable considerando el punto al que han llegado los acontecimientos.

Diario Austral de Temuco Sábado 13 de Agosto 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario