
Se le vino la noche a Pancho Malo, los dirigentes de Colo Colo se aburrieron de una sociedad en que este “lider” empezó a ser disfuncional a los intereses superiores…; el gobierno inicia cruzada contra las barras bravas en defensa del regreso a los estadios del hincha común no obstante la razón primera del alejamiento de la fanaticada sea el alto precio de las entradas; el Sindicato de Jugadores se aburrió de que se les amenazara y basureara por lo llano, se le descubre un pasado pinochetista al líder de la Garra Blanca; Cristian Varela ya no dice que se trate de una buena persona; Guarello lidera a los periodistas y probablemente en la próxima encuesta el susodicho marque mucho menos del 29%.
¿Pero cual es la razón de fondo, más allá de si hubo afrecho o no, por la que un personaje como este logra tal notoriedad? Da la sensación que en medio de tan amplio consenso respecto de la negatividad de este tipo de “actores” existe una cierta representatividad que le otorga un sector descontento con el manejo de los directorios de Sociedades Anónimas que están al frente de los principales clubes de nuestro futbol.
Tradicionalmente en los clubes deportivos cuando los resultados eran exitosos el cariño por los dirigentes aumentaba mientras que si los resultados eran magros los dirigentes bajaban su popularidad y la asamblea de socios los removía dando lugar a otra mano dirigencial, era el juego de la democracia y la expresión de la participación de los socios cuotas al día, algo parecido al ciudadano, pero en las Sociedades Anónimas esto no ocurre, aquí no importa la voluntad del hincha sumado uno a uno sino la suma de las acciones adquiridas en el mercado y por lo tanto los presidentes son elegidos por un directorio de principales accionistas algo muy parecido al “Comité de los Mismos”.
No pretendo legitimar las prácticas de liderazgos como las de Pancho Malo, pero cuando los espacios para la participación se cierran el poder se bunqueriza y el modelo de participación social se aleja del ciudadano para acercarse al cliente, surgen expresiones marginales, rupturistas que lamentablemente algo representan.
El ciudadano participa, influye, toma decisiones respecto del funcionamiento de las instituciones que le interesan vota con la mano en alto o en la papeleta del voto, el cliente vota con los pies y si no le gusta algún servicio se cambia a otro. El problema es que la adscripción a un equipo de futbol no es lo mismo que comprar en el retail, si no te gusta el Colo no te puedes cambiar suelto de cuerpo a la U.
El argumento de la eficiencia de las sociedades anónimas y de lo privado a ultranza es también una verdad no probada en el futbol, si se revisa las principales instituciones futbolísticas del mundo no son sociedades anónimas sino Clubes Deportivos tradicionales tales como el Barcelona, el Real Madrid o Boca Juniors, eso sí administradas profesionalmente.
El modelo de participación clientelar está lamentablemente muy difundido lo mismo ocurre a la hora de elegir y o participar en las decisiones del colegio de nuestros hijos; lo mismo está ocurriendo en Pelequén y lamentablemente la calle o la carretera se está transformando en el espacio único de influencia de los ciudadanos marginados de la toma de decisiones.
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