martes, 4 de agosto de 2015

Entre la Retroescavadora y el Gatopardismo

Yo creo correcto lo que dice Umberto Eco respecto de que las redes sociales son unos medios que no dan para argumentos, pero el temita de la retroescavadora se ha transformado en una caricatura que se ha usado ya demasiado mañosamente para afectar el sentido común de las personas que es al final el objetivo último de toda ideología.

Veamos, la sociedad chilena bajo el gobierno de Piñera maduró un estado de inconformidad profundo con un paradigma de políticas públicas, ordenamiento institucional y modelo de desarrollo. Este paradigma es el paradigma neoliberal pensado por Hayek y la escuela de Chicago e implementado políticamente a partir de Tatcher y Reegan en el mundo desarrollado y por las dictaduras militares en América Latina. 

Este modelo de acumulación del capital para el tercer mundo se basa en el crecimiento por exportaciones de materias primas a precio vil ( como dijera Tomic en su momento), con relación asimétrica entre trabajadores y empresarios, con sistemas tributarios que no reconocen el rol redistributivo de los impuestos (sólo como corrección de externalidades negativas), con prescindencia del Estado en todo lo que pueda ser un negocio para los privados, con sistemas previsionales de capitalización individual (AFP), con un sistema educacional mal regulado por el mercado con un enorme peso específico de establecimientos privados y con una segregación social inmisericorde, con sistemas de salud basados en la lógica del negocio, etc etc. y cautelado por el sistema electoral binominal, la constitución y unas FFAA que han mantenido inalterada su ordenamiento clasista, su adoctrinamiento autoritario y su compromiso político con el gran empresariado.

Todo esto ha generado unas inequidades que afectan seriamente la cohesión social y además se han constituido en un modelo de desarrollo agotado ya que no puede resolver nudos críticos como el nudo energético, el nudo de las pensiones, de los sueldos dignos, de la salud humanitaria, de la educación equitativa y el nudo de la delincuencia entre otros.
Lo cierto es que este modelo desarrollado por los neoliberales bajo la dictadura de Pinochet alcanzó su máximo apogeo con la administración de los gobiernos de la Concertación, con Aninates y Velascos de por medio.

Se hacen urgente entonces unas reformas que reemplacen el paradigma neoliberal, y así en un año se alcanzó el fin del binominal, reforma tributaria, el fin del lucro que afecta la esencia del modelo de negocios en educación.

Las reformas tienen por lo menos dos maneras de enfrentarse:
1.-reformas que no afecten el crecimiento y que contengan un consenso nacional, esta manera de enfrentar las reformas no conduce a un cambio de paradigma ya que el modelo neoliberal es absolutamente sobreideologizado y acepta todo lo que no ponga en riesgo las bases de como entiende el desarrollo.
2.- reformas que afectan el crecimiento y se afirman en una mayoría parlamentaria y ciudadana, estas reformas sí afectan el núcleo duro del paradigma de desarrollo, estas son las llamadas reformas con retroescavadora.

Un mínimo de sentido común hace preferir las reformas con consensos amplios no sólo electorales sino también con los poderes fácticos, a saber: Empresarios, Iglesia, Militares, etc. pero lamentablemente los intereses creados no permiten alcanzar consensos que efectivamente produzcan un cambio paradigmático, el resultado es un gatopardismo en que todo cambia para que nada cambie y donde la voluntad popular es traicionada en las cocinas del barrio alto.

El problema de las reformas con retroescavaora es que se juegan la partida al todo o nada y se basaban sólo en el poder indirecto del respaldo ciudadano a la figura de la presidenta, a decir verdad todos los otros "liderazgos" eran descartables por su falta de peso real.

Por su parte la derecha real, no sólo la alicaída derecha política, cuenta con poderes directos como el poder económico de un empresariado que ha sabido super concentrar la economía, el poder de los medios de comunicación, el poder militar y de las fuerzas de orden más el respaldo más o menos consciente de la Vieja Concertación y de la heterogenea "Izquierda" que está más allá del PC. Entonces el proyecto reformista se encontró con el fuego amigo desde dentro de la Nueva Mayoría, los errores de diseño de varios proyectos de ley incluyendo el orden de aquellos y por sobre todo el caso Caval. Los otros casos de corrupción en la política han contribuido pero no eran determinantes ya que el apoyo a las reformas se basaba en el respaldo a la presidenta, no necesariamente a su coalición ni a sus asesores.


Hoy se ha llegado a un 70% de rechazo al gobierno y curiosamente la fórmula de salida está siendo adherir, más o menos, a los planteamientos que levanta la derecha que no olvidemos alcanza un 78%. Quizás el escenario no está para salir a reivindicar la retroexcavadora, pero tampoco el gatopardismo.

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