Yo creo correcto lo que dice Umberto Eco respecto de que las
redes sociales son unos medios que no dan para argumentos, pero el temita de la
retroescavadora se ha transformado en una caricatura que se ha usado ya demasiado
mañosamente para afectar el sentido común de las personas que es al final el
objetivo último de toda ideología.
Veamos, la sociedad chilena bajo el gobierno de Piñera
maduró un estado de inconformidad profundo con un paradigma de políticas
públicas, ordenamiento institucional y modelo de desarrollo. Este paradigma es
el paradigma neoliberal pensado por Hayek y la escuela de Chicago e
implementado políticamente a partir de Tatcher y Reegan en el mundo
desarrollado y por las dictaduras militares en América Latina.
Este modelo de
acumulación del capital para el tercer mundo se basa en el crecimiento por
exportaciones de materias primas a precio vil ( como dijera Tomic en su
momento), con relación asimétrica entre trabajadores y empresarios, con
sistemas tributarios que no reconocen el rol redistributivo de los impuestos
(sólo como corrección de externalidades negativas), con prescindencia del
Estado en todo lo que pueda ser un negocio para los privados, con sistemas
previsionales de capitalización individual (AFP), con un sistema educacional
mal regulado por el mercado con un enorme peso específico de establecimientos
privados y con una segregación social inmisericorde, con sistemas de salud
basados en la lógica del negocio, etc etc. y cautelado por el sistema electoral
binominal, la constitución y unas FFAA que han mantenido inalterada su
ordenamiento clasista, su adoctrinamiento autoritario y su compromiso político
con el gran empresariado.
Todo esto ha generado unas inequidades que afectan
seriamente la cohesión social y además se han constituido en un modelo de
desarrollo agotado ya que no puede resolver nudos críticos como el nudo
energético, el nudo de las pensiones, de los sueldos dignos, de la salud
humanitaria, de la educación equitativa y el nudo de la delincuencia entre
otros.
Lo cierto es que este modelo desarrollado por los
neoliberales bajo la dictadura de Pinochet alcanzó su máximo apogeo con la
administración de los gobiernos de la Concertación, con Aninates y Velascos de
por medio.
Se hacen urgente entonces unas reformas que reemplacen el
paradigma neoliberal, y así en un año se alcanzó el fin del binominal, reforma
tributaria, el fin del lucro que afecta la esencia del modelo de negocios en
educación.
Las reformas tienen por lo menos dos maneras de enfrentarse:
1.-reformas que no afecten el crecimiento y que contengan un
consenso nacional, esta manera de enfrentar las reformas no conduce a un cambio
de paradigma ya que el modelo neoliberal es absolutamente sobreideologizado y
acepta todo lo que no ponga en riesgo las bases de como entiende el desarrollo.
2.- reformas que afectan el crecimiento y se afirman en una
mayoría parlamentaria y ciudadana, estas reformas sí afectan el núcleo duro del
paradigma de desarrollo, estas son las llamadas reformas con retroescavadora.
Un mínimo de sentido común hace preferir las reformas con
consensos amplios no sólo electorales sino también con los poderes fácticos, a
saber: Empresarios, Iglesia, Militares, etc. pero lamentablemente los intereses
creados no permiten alcanzar consensos que efectivamente produzcan un cambio
paradigmático, el resultado es un gatopardismo en que todo cambia para que nada
cambie y donde la voluntad popular es traicionada en las cocinas del barrio
alto.
El problema de las reformas con retroescavaora es que se
juegan la partida al todo o nada y se basaban sólo en el poder indirecto del
respaldo ciudadano a la figura de la presidenta, a decir verdad todos los otros
"liderazgos" eran descartables por su falta de peso real.
Por su parte la derecha real, no sólo la alicaída derecha
política, cuenta con poderes directos como el poder económico de un
empresariado que ha sabido super concentrar la economía, el poder de los medios
de comunicación, el poder militar y de las fuerzas de orden más el respaldo más
o menos consciente de la Vieja Concertación y de la heterogenea
"Izquierda" que está más allá del PC. Entonces el proyecto reformista
se encontró con el fuego amigo desde dentro de la Nueva Mayoría, los errores de
diseño de varios proyectos de ley incluyendo el orden de aquellos y por sobre
todo el caso Caval. Los otros casos de corrupción en la política han
contribuido pero no eran determinantes ya que el apoyo a las reformas se basaba
en el respaldo a la presidenta, no necesariamente a su coalición ni a sus
asesores.
Hoy se ha llegado a un 70% de rechazo al gobierno y
curiosamente la fórmula de salida está siendo adherir, más o menos, a los
planteamientos que levanta la derecha que no olvidemos alcanza un 78%. Quizás
el escenario no está para salir a reivindicar la retroexcavadora, pero tampoco
el gatopardismo.

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